Pozuelos tiene en sus calles 438 años de historia vívida

Puerto La Cruz / Anzoátegui.- Banderines multicolores, detonaciones de pirotecnia, música de todos los géneros, liturgia y mucho fervor se amalgamaron durante todo el pasado sábado en la celebración del 438º aniversario de la fundación de Pozuelos y el día de la Virgen del Amparo, patrona de esa localidad ubicada en las tierras altas del municipio Juan Antonio Sotillo.

Este festejo, lleno de fervor y alegría, se inició desde la mañana, cuando la única torre que domina el Santuario Mariano de Nuestra Señora del Amparo llamó a sus feligreses con el tradicional y sonoro toque de campanas, que anunciaba que la eucaristía estaba por iniciarse.

Desde los más alto del retablo dorado de esta iglesia el antiguo y venerado óleo de esta advocación de María recibió a los cientos de personas que en minutos agotaron la totalidad de las localidades que reposan bajo el techo de madera de este templo de dos aguas, levantado hace ya cuatro siglos por las misiones españolas.

La misa de cumpleaños, oficiada por el obispo de la Diócesis de Barcelona, Monseñor César Ramón Ortega Herrera, sirvió para que los habitantes de esta parroquia participaran en la celebración de las bodas de plata episcopales de este hombre de fe, quien cumplió 15 años de prelado en el estado Nuevas Esparta y suma 10 en Anzoátegui.

Alegría de calle
Una vez que desde el campanario se anunció el fin de esta celebración religiosa los feligreses regresaron a sus casas para disfrutar como comunidad de este día especial que los unifica, identifica y los hace partícipes de un sentimiento que forma parte de su idiosincrasia, patrimonio y fe.

“Estas son las fiestas que nos hacen ser los que somos, que nos diferencian de la gente de otras localidades”, afirmó orgulloso Juan Aquias, prefecto de esta localidad que se erige como la parroquia más antigua del municipio Sotillo.

La música y el jolgorio inundaron las calles de Pozuelos, al son de las variadas agrupaciones gaiteras, quienes celebraron el día del gaitero desde el frontispicio de la sede del Club de Leones de ese sector, otros sacaron a la calle las bocinas de sus equipos de sonido o sencillamente arreglaban con flores y banderines los altares alusivos a la virgen, en espera de ser visitados por esta milagrosa imagen durante su procesión nocturna.

Este tradicional desfile religioso, que se realizó desde las 6:00 pm, paseó a la virgen ataviada con una túnica roja y un manto azul repleto de estrellas por las principales arterias viales de este sector, vale mencionar las calles Colegio, Comercio y Mariño, donde una multitud rindió honores a su excelsa patrona bajo una lluvia de fuegos artificiales que coronaron su regreso al Santuario Mariano a las 8:00 pm.

Pozuelos tiene en sus calles 438 años de historia vívida
Anaofra es un vocablo de la lengua indígena Cumanagoto que en castellano significa “agua de lluvia”. Así llamaban los aborígenes Guanire, Palenque y Píritu a la comunidad que tenía el pozo manantial. Tras ocupar el territorio, los españoles le cambiaron el nombre por Pozuelos.

Los historiadores le atribuyen al capitán García Fernández de Zerpa, la fundación de la población, el 8 de noviembre de 1570 (fecha oficial). Aunque algunos dicen que fue en 1561.

Lo primero que hicieron los colonizadores fue levantar la iglesia Nuestra Señora del Amparo, que fue atendida por los capuchinos franciscanos y los salesianos. Un óleo de la Virgen con el niño Jesús ha estado en el altar mayor desde el siglo VIII. La pintura fue obra de un artista de la península ibérica.

Según cuenta la leyenda, la imagen religiosa fue traída desde España a Venezuela en un barco que atracó en la Bahía de Pozuelos. A la nave entraron los indígenas, que la agarraron y la trasladaron hasta el templo.

Dos siglos después, durante el reinado de Isabel I de Inglaterra, en 1793 llegó al país el capitán Henry Morgan de Welshman. Un temible pirata que luchaba contra los enemigos del Reino Unido, España, Francia y Holanda.

El pirata conquistó el Fortín La Magdalena, situado en El Morro de Lechería. Luego trasladó sus fuerzas a Pozuelos, atraído por su ubicación estratégica: a 130 metros sobre el nivel del mar Caribe.

Morgan saqueó y le prendió fuego a la iglesia, donde se salvó únicamente el óleo de Nuestra Señora del Amparo. Esto aumentó la fe de los feligreses hacia la virgen.

Devoción comunitaria
A 438 años de la celebración de la fundación de la localidad de Pozuelos, los vecinos siguen venerando a su santa patrona en el templo que ahora se denomina Santuario Mariano Nuestra Señora del Amparo.

El mantenimiento “ad honorem” del recinto sagrado corre por cuenta del comerciante Manuel José Sosa, de 53 años, su esposa Nelly Salazar y su prima Adela Sosa.

Mientras le echaba barniz a la puerta posterior de la iglesia, Manuel contó que antes las fiestas patronales eran del tres al ocho de noviembre y se hacían “bonches” en las calles.

Sosa estaba afanado en su labor cuando la secretaria jubilada Betty Franco, procedente de Puerto La Cruz, entró para conocer la antigua edificación, que hace un par de años fue elevada a la condición de Santuario Mariano.

La señora relató que su progenitor, Luis Emilio Franco, era amigo del padre de Manuel, llamado José Sosa. Ambos eran comerciantes. “Mi abuela Emilia Salas contaba que en su juventud, mi papá participaba en los festejos con sus hermanos Jaime y Francisco (pancho) Lusinchi”.

MARTÍN CARBONELL SALAS

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