Las frutas son el primer alimento que deben consumir los bebés

La sana alimentación del bebé y su crecimiento adecuado en talla y peso depende de varios factores. Tanto los padres, como también aquellos que están encargados de alimentar al niño o niña menor de un año, deben tener en cuenta ciertas reglas claves sobre la mejor manera de alimentar a sus chiquitos.

El apego de papá y mamá a parámetros como el de mantener la alimentación exclusiva de leche materna hasta los seis meses (es lo ideal) y no introducir antes del año de edad azúcar refinada, miel o papelón, ni tampoco leche completa, favorecerán un óptimo desarrollo del bebé, comenta el médico Juan Cesín, Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Domingo Guzmán Lander (Las Garzas), en Barcelona.

Cesín refiere que si bien el consenso pediátrico es mantener el pecho hasta los seis meses, la realidad es que muchas mujeres no pueden ser constantes en esta práctica.

A una madre que debe trabajar y que llega agotada a casa, por ejemplo, se le hace difícil mantener la lactancia materna exclusiva hasta que el bebé cumpla los 6 meses.

En estos casos, acota Cesín, se pueden ir introduciendo alimentos gradualmente a partir de los 4 meses, haciendo la salvedad de que en caso de que la madre pueda alcanzar el tiempo ideal de lactancia, la incorporación de otros alimentos (etapa que es denominada ablactación) debe hacerse cuando el infante cumpla la mitad del año.

Sin cítricos
“Las frutas son el primer alimento que deben consumir los bebés durante la etapa de ablactación (en la que se introducen sabores ajenos a la leche materna). Estas frutas no deben ser cítricas y se suministran al niño una sola por vez (en papilla, jugo, compota) pero sin añadirle azúcar refinada, miel o papelón” puntualiza el pediatra. Agrega que en el caso de los cereales, también éstos pueden incorporarse en teteros o papillas junto con la leche, sólo después de haber iniciado con la fruta.

“Hay que empezar con los cereales simples de arroz, avena o cualquier otro, pero solos, no mezclados con otros cereales” destaca el galeno quien subraya que los cereales precocidos añadidos a la leche de fórmula infantil que recomiende el pediatra, resultan más prácticos para muchas madres que trabajan, por lo que no ve inconveniente de nutrir a un bebé de esta manera.

Sopas y proteínas
Después de las frutas y los cereales, se deben ir incorporando al bebé las sopas con una sola verdura, como apio, zanahoria, ocumo, auyama y muy poca sal. En este mismo lapso (de 6 a 8 meses) se puede ampliar el menú infantil a puré de papas, pastina, arepa, plátano y a las sopas agregarle un trozo de carne (lagarto), pollo o incluso pescado.

Luego de los nueve meses, la clara del huevo y después la yema, o ambos a la vez, pueden acompañar un poco de arepa o plátano, ilustra Cesín. También a esta edad se empiezan a dar granos como lentejas, arvejas, frijoles o caraotas, bien sea licuados o en puré.

Advierte el galeno que un infante “al cumplir el año de edad, en teoría, ya debería comer de todo lo que comen sus papás, a excepción de los embutidos y la carne de cerdo”.

En el caso de la leche completa, es a partir del año de edad cuando puede consumirla, ya que antes, produce deficiencia de hierro y desarrolla alergias. Sin embargo, el yogurt puede utilizarse después de los 6 meses para mejorar la flora intestinal del bebé.

En detalle
El agregar azúcar o endulzantes a las bebidas, papillas o purés de los bebés antes del primer año de vida, aumenta la secreción de insulina y por ende, a futuro, puede inclinar la balanza hacia la diabetes y el sobrepeso.
Un bebé que exclusivamente es alimentado a pecho, no es necesario que tome agua, ya que la leche materna le aporta toda la hidratación que necesita. Darle de beber agua puede ser hasta contraproducente y recargar su riñón.
Use muy poca sal o suprímala en absoluto de la alimentación en los niños menores de un año.

El equipo dirigido por Ikechukwu U. Ogbuano, de la University of South Carolina, en Columbia, halló que los niños de 10 años que habían sido amamantados durante cuatro meses o más tenían una mayor capacidad pulmonar que aquellos que habían tomado el pecho durante menos tiempo o nunca. La lactancia protege a los bebés de las infecciones respiratorias. (Para saber más, consulte Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría: svpediatria.org

GABRIELA DÍAZ

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