DESDE CUMANÁ.- Miente quien asegure que Chávez quiere meter el socialismo “a juro”. Hace rato que el mejor pensamiento socialista aprendió que meterse a juro, a golpes, a botazos, a realazos y cadenazos, niega al mejor socialismo, incluso por aquello de que los medios hacen a los fines. Medios corruptos, fines podridos.
Hace rato ese pensamiento concluyó que la violencia no es la imprescindible partera de la historia, como aún pregona Ignacio Ramonet, quien en su vida ha cogido un planazo. Hace bastante rato avanza el parto indoloro, traído a Venezuela por obstetras afiliados al viejo PCV. ¿Cómo olvidar a Fernando Carrera, todo chispa cumanesa y finísimo tacto?
Lo que Chávez intenta meter a juro, a golpes, a botazos, a realazos, a cadenazos es el totalitarismo, y para zampárnoslo comete, uno tras otro, sin parar, porque no puede zafarse de lo inherente a ese sistema, todos los ‘errores’ que llevan al barranco de los horrores totalitarios.
Quien en Venezuela sepa de la historia contemporánea, que incluye la de los acuerdos y desacuerdos entre totalitarismos llamados de derecha y totalitarismos que se presentan o, mejor, se representan con escenografía de izquierda. Quien sepa de ella porque la haya vivido, porque testigos vivenciales se la contaron en audaces cartas u oralmente, o porque topó en clases con un honesto profesor de la asignatura Historia o Sociología.
Quien de ella y acerca del comunismo sepa por haberlo leído en la prensa, u oído en la radio y visto en el cine o en TV, o en novelas de Kundera (“La insoportable levedad del ser”), Pasternak (“El Doctor Zhivago”), Solshenitzin (“Archipiélago Gulag”), Gao Zingjian (“Viaje a la montaña”), o en la poesía disidente de Evtushenko, Anna Ajmatova, Heberto Padilla, Raúl Rivero…. O en textos especializados como el de Eric Hobsbawm (“Historia del Siglo XX”).
En fin, quien la conoce reconoce la secuencia –uno tras otro y en perfecta formación– de los ‘errores’ de Chávez en su ‘socialismo’ marxista, que ni son errores, ni son socialistas, ni son de Quevedo, sino modos invariables de armar el armado modelo totalitario, autocultista, culto personalista, adorador de la violencia y la muerte, y, en estas torrideces, hasta del degüello de gallinas.
Entre esos conocedores están socialistas recostados al chavismo, como Giordani, ministro de Planificación y Desarrollo, quien en cumplimiento de sus ficciones, trata de inocular en Chávez el pensamiento de Mészaros, pensador húngaro, crítico del estalinismo que no alcanza a ver (“no hay peor ciego…”) el bozo, esbozo del bigote georgiano, en el lampiño rostro del Frankestein Giordano. Y están también comunistas, sedicentes expertos en aguas revueltas.
Todos saben, como otros venezolanos conocedores de la historia, que la unidad democrática acabará por imponerse. Pero, embotados, huyen de lo difícil. Ojo con el Manzanares.
SILVIO ORTA CABRERA
Escrito por eltiempo
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