¿Una mamadera de gallo?

DESDE LECHERÍA.- ¿Será que le entendimos bien, presidente? ¿Usted convocó a los venezolanos (bueno, excluyó a los opositores que son más de la mitad del país) para que nos vayamos preparando para la guerra con Colombia porque ya están organizando una agresión imperialista contra Venezuela?

La madre de las guerras
Usted nos ha dicho que Estados Unidos es “el dueño del circo”. Que ellos están detrás de todo esto, y para su estrategia utilizan como tontos útiles a los colombianos, porque en el fondo lo que quieren es poner fin a la revolución venezolana y dominar a nuestra patria. Ayúdennos a entender bien, presidente ¿Los venezolanos debemos prepararnos para una guerra contra los Estados Unidos? ¿Es que usted nos está mamando gallo? Definitivamente, creo que usted no está hablando en serio porque sabe que en menos de 24 horas seríamos pulverizados por la maquinaria militar del “imperio”, y convertirían en chatarra todo el armamento convencional que le compró a los rusos. Y ni hablemos del ejército colombiano, porque -como bien dijo Domingo Alberto Rangel- mientras en Venezuela sólo hablamos de la guerra, en Colombia tienen años haciéndola.

Además ¿usted cree que Estados Unidos necesita el territorio colombiano para agredir a Venezuela? ¿Dónde están sus conocimientos militares? ¿Sabe algo de las nuevas tecnologías bélicas y de la información? ¿Ignora la capacidad de movilización de las flotas militares estadounidenses donde quiera que se encuentre el enemigo? Pero vayamos más allá ¿Qué razones tendrían los Estados Unidos para invadirnos en pleno siglo XXI? ¿Para quitarnos nuestro petróleo? Es absurdo. Usted le entrega a los Estados Unidos todo el petróleo que piden y a precios especulativos. Argumento descartado.

Nadie nos va a agredir
Pero usted tiene razón en algo: Las bases militares gringas en territorio colombiano no sólo tienen el propósito de brindar apoyo militar a los colombianos en su guerra contra la narcoguerrilla sino estar alertas ante un vecino que viene gastando fortunas en armas aprovechando sus cuantiosos ingresos petroleros (tal como lo hizo Saddam Hussein ayer) y que ha metido sus narices como le ha dado la gana en los asuntos internos de Colombia y en todos los demás países de Latinoamérica ¿Qué esperaba usted a cambio, presidente? ¿Que nadie reaccionara y cayeran por pendejos ante sus inocultables intenciones expansionistas?

La otra guerra
Por eso es que ante las dudas, lo mejor sería abstenernos de pensar en alguna guerra, y más si es ridícula por anti histórica. Lo invito, presidente, a que sigamos buscando solución a los casi 20 mil muertos que nos dejó el crimen este año, a los inaceptables apagones y racionamiento de electricidad, a la escasez de agua, a esas antesalas del cementerio llamadas hospitales de Venezuela, y a la vergonzosa educación venezolana. Esa es la verdadera guerra que tiene que librar. Y olé!

seguias1@gmail.com

Jesús Seguías

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