Amnistía en tiempos de pascua

Desde Caracas.- En Venezuela, un país declarado constitucionalmente como un Estado democrático y social de derecho y de justicia, en cuya Carta Magna se propugna: Artículo 19. “El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. (omissis)” el Estado debe asumir su responsabilidad y ofrecer una respuesta con los postulados de la Constitución Nacional para que la Justicia se imparta sin discriminación.

En el caso lamentable de los comisarios Vivas, Forero y Simonovis, y los agentes de la PM, a quienes se les negó el beneficio de la Amnistía, contenida en el Decreto-Ley dictado por el Presidente Chávez, se pudo evidenciar, una vez más, las costuras de un sistema de justicia deficiente. Recordemos que la Amnistía es un acto que debe provenir del Poder Legislativo, es decir, debe estar contenido en una Ley que suprime cualquier juicio o penas, anulando por así decirlo, cualquier consecuencia de una concreta o supuesta acción punible. Como ha dicho un respetado editor, “para no buscarle las cinco patas al gato” admitamos que el Presidente, en ejercicio de la Ley Habilitante, ha podido dictar ese Decreto con rango y fuerza de Ley.

Por nuestra parte agregamos, que en virtud del principio de la favorabilidad de todo cuanto beneficie a los reos, procesados o condenados, y visto que, en el presente caso, estas personas no han sido señaladas, imputadas ni condenadas –procesalmente hablando- por delitos de lesa humanidad ni por violación grave de los Derechos Humanos, las mismas han debido ser beneficiarias ipso jure (de pleno derecho) por la aludida Amnistía.

Otra oportunidad que se pierde. No se puso de bulto la solidez ética de los operadores de justicia, la cual debe estar, al igual que ocurre con la responsabilidad que tiene el Estado en el esquema democrático, libre de cualquier presión, ambigüedad o sospecha de interpretación amañada, porque es la base de su posicionamiento frente a una conducta, en este caso la discriminación, pues la amnistía “lució” selectiva, hecho que socava la ética, los derechos humanos y la moral de una sociedad civil democrática.

El acceso a la justicia debe traducirse en acciones efectivas que no se verifican a través de su ejercicio abstracto, sino mediante la oportuna intervención de recursos humanos (jueces, fiscales y demás operadores de justicia) que gestionan la capacidad, probidad, independencia e imparcialidad del Poder Judicial.

Viene la pascua, tiempo de reconciliación, sosiego y paz para los hombres y mujeres de buena voluntad; oportunidad para devolver la tranquilidad y la armonía a tantos hogares venezolanos. Una Amnistía sería un buen regalo, no sólo para las familias que han sufrido la pérdida –en vida- de tantos momentos gratos y necesarios para compartir en el seno del hogar y todo cuanto significa la reunión familiar, sino también para las instituciones, principios y valores que sustentan la democracia misma y su sentido libertario.

JESÚS PEÑALVER

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