Hacia la cumbre ambiental

DESDE TORONTO.- La fuerte sequía que azota el norte de Australia provocó que una marabunta de camellos sedientos invadiera un pequeño poblado en el centro de esa isla, en busca de agua. Unos seis mil animales que habitan allí en estado salvaje, irrumpieron en el pueblo de Docker River, lamiendo con avidez los equipos de aire acondicionado y destrozado tanques de agua, en un intento desesperado por calmar la sed (Toronto Star 27-11-09).

El inusual hecho sitió a los vecinos, causando consternación, porque en algunas estampidas que se produjeron, murieron algunos camellos, y sus cadáveres quedaron en lugares muy cercanos a los reservorios de agua, contaminándolos y creando un problema de salud pública. El gobierno australiano planteó la utilización de helicópteros para alejar a los cuadrúpedos hacia el desierto y reducir su población a tiros, sin temor a contaminar las críticas reservas de agua. Sin duda, una acción extrema que podría llevar a preguntarnos si no convendría tener un mandatario como el nuestro que ante la escasez de agua plantea medidas menos drásticas, como el uso de taparas. Los camellos australianos vuelven a traer a la palestra uno de los retos más importantes de la humanidad en el siglo 21: ¿Cómo revertir el calentamiento global? No son estos los únicos animales desesperados por los recientes cambios ambientales que captan la atención de la prensa en estos días, en países donde la preocupación primordial no es llegar vivo a la casa. La extraordinaria lentitud con la que se está formando este año la capa de hielo sobre la bahía de Hudson (al norte de Canadá) ha provocado un aumento de canibalismo entre los osos polares.

En lo que va de año, las autoridades ambientales canadienses han recibido reportes de ocho casos de osos adultos comiéndose los restos de osos más jóvenes, algo que rara vez ocurría y que parece indicar que están más hambrientos que en el pasado. Los osos polares suelen perder un 30% de su masa corporal entre el verano y el otoño, mientras esperan a que se forme la capa de hielo que les permite acudir a su cita con las focas. A principios de noviembre suele haber sobre la bahía, una capa de hielo resistente para que los osos caminen sobre ella; sin embargo, este año comienza diciembre, y todavía el hielo no soporta su peso (Toronto Star, 28-11-09).

Numerosos indicios apoyan la tesis del calentamiento global, pero hay pocas esperanzas de que en la cumbre en Copenhague para tratar el asunto, se logren acuerdos políticos que permitan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La reciente crisis económica mundial ha robado protagonismo al tema ambiental y mantiene a los gobiernos cautos en cuanto a tomar medidas que puedan resquebrajar la frágil recuperación que ha experimentado la economía hasta ahora. Probablemente las noticias más alentadoras para la cumbre son el cambio de actitud de los Estados Unidos y la disposición de China a reducir su contaminación atmosférica. Cabría agregar que, aun sin intención, el gobierno venezolano ha puesto su grano de arena al racionar el consumo de agua y de electricidad y al menoscabar la producción petrolera venezolana.

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