Sistema bancario mixto

DESDE CARACAS.- La intervención de los cuatro bancos de Ricardo Fernández indica que hay que ir pensado en un modelo financiero que se adecue a las características de nuestro país. Eso es válido tanto para el gobierno como para la oposición. En un Estado petrolero, como lo es el venezolano, con o sin Hugo Chávez, no funciona una economía liberal, al estilo de los libritos. Y por el otro lado, ya se sabe a dónde conduce el estatismo extremo. Así que no queda otro remedio: inventar un nuevo modelo.

De lo contrario, estamos condenados a pasar la vida entera interviniendo bancos, para luego darles “ayudas financieras”, como se hizo en el pasado, y pagarles a los ahorristas con los recursos de Fogade, en una espiral de nunca acabar. Por supuesto hay corrupción y vicios, prácticamente insuperables, por lo que la historia se repite y se repite.

¿Qué pasa? Lo que ocurre es que en Venezuela el que en verdad tiene dinero para fundar bancos es el Estado, que es el gran depositante, o ahorrista. Los bancos viven, en una gran medida, manejando el dinero de ministerios, institutos y gobernaciones. Esta porción es a veces grande o pequeña, dependiendo del banco, pero representa siempre un componente importante de sus ganancias. Si le sacan esta plata, ganan menos o quiebran.

La pelea entre los bancos es por tener más depósitos del Estado. Por eso pagan un porcentaje. Cuando usted vea que hay un bolívar en un banco privado, de un organismo público, a alguien le están pagando por debajo de la mesa, por el solo hecho de depositarlos. En la actualidad el “fully” es de 18% de intereses pero ponen en el papel 14%. Los otros cuatro puntos sirven para captar lo depósitos de ministerios, gobernaciones o alcaldías, del gobierno o de la oposición

Desde 1999, el presidente Hugo Chávez está diciendo que no entiende por qué los dineros del Estado no están en la banca del Estado. Tiene diez años mandando a averiguar este “misterio”, cada vez que se acuerda o se presenta un problema. Por esto se fundó el Banco del Tesoro. Pero, se ha avanzado con mucha lentitud en la creación de un auténtico sistema mixto. A estas alturas, Chávez no puede decir que no sabe cómo se bate el cobre.

No hay predicamento moral que valga ni Contraloría que pueda con esta realidad. Siempre ha habido este problema. Antes de Chávez, con Chávez y después de Chávez. Por eso, hasta Julio Borges ha declarado que el Estado no puede seguir manteniendo a “las mafias de los bancos”.

Pero, ¿cuántos bancos, nuevos o viejos, no son mafiosos, es decir, cuántos hay que no los mantenga el Estado? Sólo tres o cuatro. En estas condiciones sólo un sistema financiero mixto, con un sector público fuerte, es viable. Los dineros del Estado deben estar en manos de bancos del Estado, y el sector privado bancario debe reducirse a sus verdaderas dimensiones.

Esto no soluciona todos los problemas, pero es un paso conveniente.

elepuchi@gmail.com

leopoldo puchi

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