El estado Vargas sigue expectante a una década del deslave

Hoy, al conmemorarse 10 de años del deslave ocurrido en 1999 en Vargas, fenómeno natural que acabó con la vida de más de 10 mil personas (según cifras oficiales), sus habitantes se mantienen fiel a su tierra y siguen a la expectativa de la reconstrucción prometida por el Gobierno nacional.

Tanto el gobernador de la entidad, Jorge Luis García Carneiro, como el alcalde del municipio que lleva el mismo nombre, Alexis Toledo, sostienen que la inversión por parte del Estado ha logrado recuperar la infraestructura devastada y fortalecer los mecanismos de seguridad para enfrentar cualquier hecho similar.

García Carneiro destacó que a la fecha han creado diversos institutos dedicados a la investigación de riesgo y a mejorar los sistemas de represas.

Toledo agregó que Corpovargas recuperó toda la estructura de las cuencas de los ríos que vienen del Waraira Repano hasta la entidad.

Fragilidad en pie
Sin embargo, el ex director nacional de Defensa Civil, Ángel Rangel, alertó que actualmente la vulnerabilidad del Litoral Central se mantiene en condiciones muy similares a la de 1999, pues cree que los cambios han sido “muy pocos”.

“Esta fragilidad no sólo se atiende construyendo algunas obras, que tuvieron muchas deficiencias y algunas están inconclusas (hablando de los 23 cauces y que deberían intervenirse), sino que hay tres aspectos fundamentales que tienen que ver con la inclusión de la variable riesgo en los planes de desarrollo y ordenamiento de la entidad, cuestión que no se ha cumplido. También está el tema del fortalecimiento de las instituciones para trabajar en materia de prevención y finalmente la generación de una cultura de prevención en las comunidades”, argumentó.

Mientras el 15 de diciembre de 1999 el Gobierno llamaba a las urnas para aprobar la Constitución Bolivariana -que hoy también cumple 10 años- más de 68 mil 283 personas quedaban sin hogar de acuerdo a un reporte del Fondo Único Social y 10 mil 83 edificaciones eran afectadas por caudales de lodo, según un informe del Consejo Nacional de la Vivienda (Conavi).

Según la información meteorológica de la Fuerza Aérea, el fenómeno de 1999 conocido como vaguada, alcanzó una cifra de 911 mm (milímetros cúbicos) durante los días 15 y 16 de diciembre, los cuales contrastan con los 514 mm de precipitación media anual.

A juicio de Rangel, el Estado debería involucrar también al sector privado de la entidad a fin de lograr la recuperación tan anhelada por los varguenses. “Es momento que entendamos que la única manera que podamos hacer de Vargas el estado que puede ser, es que asumamos todo de manera unificada. El Gobierno debe ser el convocante y dejar de mirar con el cristal de la política un tema de desarrollo”.

Recuperación
El alcalde del municipio Vargas, Alexis Toledo, afirmó que en la entidad se ha recuperado 100% de la infraestructura educativa, los hospitales y ambulatorios, e incluso han sido inaugurados ocho centros de diagnóstico integral que antes no había.

Memorias de un río crecido
Al cabo de 10 días de lluvia constante, un fenómeno inexplicable para un guaireño acostumbrado a largas épocas de verano, aquel aciago 15 de diciembre de 1999 el río Osorio nos jugó una mala pasada.

Temprano en la noche comenzó a rugir como un león enfurecido, arrastrando escombros que no podíamos ver desde el puente, pero impactaba el nivel del agua.

A la medianoche, el río se desbordó y comenzó a correr por nuestras pequeñas calles de forma amenazante.

-¡No se duerman, que el río está crecido! Gritaban en coro los rescatistas voluntarios del casco colonial de La Guaira. Iban de casa en casa, alertando, suplicando que salieran, pero sin éxito. “¿Qué les pasa a ustedes, cómo que me salga de mi casa?

Improvisaron barandas con mecates para ir sacando a la gente atada y algunos se fueron. A las 11:30 am el indefenso río, que hasta ese día parecía más bien una quebradita seca, nos dio la primera arremetida. Arrancó de cuajo puertas y ventanas, invadió sin permiso nuestras moradas, todo lo impregnó con su sucio lodo.

La furia del río no quedó allí. Siguió subiendo de nivel, hasta cubrir los primeros pisos de las casas. Hubo que correr a los pisos superiores. Fue al mediodía cuando pudimos salir por la terraza de otra casa, pasando por encima de aquella fiera llamada río, a través de una escalera de nuestro vecino Johnny Aparicio, capitán de los Bomberos Metropolitanos.

Casi todos pudimos abandonar la zona a través del cerro El Colorado, donde viven nuestros vecinos de toda la vida.

Por casi una semana, no volvimos a ver nuestra calle, nuestra casa. Unas quedaron tapiadas, otras semitapiadas y algunas simplemente desaparecieron del mapa.

La vida del guaireño se partió en dos. Desde entonces nada fue igual. Los varguenses ya nunca más se levantaron en la mañana escuchando los aguinaldos de Las Voces Risueñas de Carayaca, que ponían en la Iglesia San Juan de Dios, desde el 1º hasta el 24 de diciembre.

De interés
17 cuencas fueron intervenidas por el Estado, de las 23 de Vargas y sólo en tres se concluyeron las obras, reportó el ex director nacional de Defensa Civil, Ángel Rangel. Aseguró que en ellos se invirtieron recursos a medias y se modificaron los planes

FELÍCITA BLANCO

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