El uso cotidiano de los analgésicos produce daños renales y hepáticos

Los analgésicos son uno de esos artículos que nunca faltan en la cartera, en la gaveta de la oficina, en el botiquín de primeros auxilios o en el carro. Solemos tenerlos a mano para cuando hace su aparición un repentino dolor de cabeza o cualquier otro malestar que amenace con alterar nuestro ritmo diario.

El uso de los analgésicos es tan extendido que suele olvidarse que se trata de un medicamento y que, por lo tanto, puede causar efectos adversos si no se está atento a su dosificación y a sus contraindicaciones.

Los analgésicos constituyen una extensa familia de fármacos que básicamente han sido concebidos para calmar o aliviar el dolor. La Guía Médica Familiar (www.explored.com.ec/guia/fas8f.htm) explica que se dividen principalmente en dos grupos: los derivados del opio (como la morfina, la codeína y la heroína, sólo disponible con receta médica) y los no narcóticos (como el ácido acetilsalicílico y el paracetamol, de venta libre).

Los de efecto narcótico alivian el dolor mediante la interacción con las endorfinas, un químico que se encuentra en nuestro cerebro y que eleva la sensación de bienestar. Por ser tan potentes, requieren de prescripción ya que pueden generar dependencia física en el paciente. En el caso de los otros (los no narcóticos), la mayoría no necesita receta pues no tienen poder adictivo.

De cuidado
La toxicóloga clínica María Auxiliadora Farías, quien pasa consulta en el Centro Comercial La Concha de Lechería, advierte acerca de los riesgos de tomar a la ligera el consumo de analgésicos.

Refiere que al ser vistos muchos de ellos como medicamentos “inofensivos”, es frecuente que los usuarios caigan en la automedicación y se extralimiten al ingerir dosis más altas de las que se necesitan o se recomiendan. Estas conductas pueden intoxicar al organismo y dañar o acentuar problemas en órganos claves como los riñones o el hígado.

“La gente tiende a abusar de los analgésicos, y en parte esto se debe a que hay demasiada publicidad sobre los fármacos disponibles (de venta libre). Es común que la gente abuse y sobrecargue al organismo de medicamentos”.

La especialista agrega que, por ejemplo, cuando no hay control médico y se toman diariamente analgésicos con paracetamol o acetaminofén, se sobrecarga el hígado. “Esto puede desatar una hepatitis fulminante y daños que, hasta cierto punto, se pueden revertir con una terapia de desintoxicación”.

Subraya que no todos los pacientes corren con esta suerte. En algunos casos el deterioro es irreversible y lleva a la persona a la muerte.

La galeno suele ver en su consulta diaria a pacientes intoxicados por el abuso de analgésicos, e incluso de antitusígenos. Refiere que hay calmantes para la tos que contienen codeína y que generan dependencia en algunas personas que se automedican.

Incluso, la aspirina infantil, recomendada ampliamente para prevenir el riesgo cardiovascular en adultos, también tiene sus contraindicaciones en personas que sufren de alteraciones en la coagulación.

“Hay que hacer un llamado de atención a la colectividad para que no se automedique. Esto es un grave problema de salud pública”, reitera Farías, quien aconseja visitar al médico, más aún si los dolores son un mal frecuente.

El abuso de los analgésicos es un problema de impacto mundial. Días atrás, directivos de varios laboratorios farmacéuticos en los Estados Unidos sentaron las bases para prevenir el consumo en exceso de este tipo de fármacos bajo receta. Presionados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los laboratorios están elaborando guías para tratar de reducir cientos de sobredosis fatales todos los años.

Entretanto, en España, galenos del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla han advertido en un estudio que 85% de los ancianos suelen automedicarse. “La toma diaria y prolongada de analgésicos supone un daño renal irreversible”, resalta Gema Fernández, médico de este servicio.

A tener en cuenta

  • Los dolores de cabeza, pueden sobrevenir por estrés laboral, hipertensión, por comidas, etc. Acuda al médico si tiende a sufrir de migrañas o jaquecas y no se automedique.
  • La aspirina puede producir irritación, pequeñas hemorragias en el estómago o erupción cutánea. Mientras que el acetaminofén o paracetamol, en dosis constantes y elevadas, causa daño hepático.

    Más datos en: saludlandia.com y diariomedico.com

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    GABRIELA DÍAZ

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