Aconsejan antes de regalar investigar los gustos del agasajado

Es tradición durante las fiestas de Navidad que amigos y familiares le regalen a las personas por las que sienten un gran afecto, considerándolo una muestra de cariño.

Pero, ¿cuántas veces te han entregado un regalo que a simple vista, te resulta “feo” o simplemente no te sirve para nada? Son situaciones muy comunes que suceden especialmente en Navidad, cuando los intercambios de regalos o el juego del amigo secreto “invaden” hogares y oficinas.

La abogada Mildred Valencia recuerda muy bien una Navidad en la que una de sus tías le entregó -con el mayor cariño del mundo- un regalo.

“Cuando lo destapé era un prendedor en forma de corona de Navidad. Te imaginarás mi cara cuando lo vi…”, comenta la joven.

Cuenta que se lo puso cuando su tía se lo entregó, para no hacerle un desaire, “pero después me lo quité. Desde ese día no lo he vuelto a usar, no tengo ni idea de dónde puede estar guardado ese prendedor. ¿Pero dime, que hago yo con eso, a quién se le ocurre ponerse un accesorio así?

Algunas historias
Para Carolina Acuña el regalo que más la ha sorprendido, no por agradable, sino por “desubicado”, fue el que le hizo un ex novio hace algunos años.

“No recuerdo por qué nos peleamos esa vez, pero al día siguiente me llamó de lo más amable para que nos viéramos porque me tenía un regalo. Me extrañó, pero igual acepté. Cuando llegó a mi casa, salí a la puerta y él fue hasta la parte de atrás de su camioneta a buscar el regalo. Al momento, pensé que me había traído un perrito, no me gustan mucho”, dice la joven (risas).

“Cuál fue mi mayor sorpresa, era un guacal de frutas, tenía de todo tipo, hasta patillas y lechosas. Muy sabroso, ¿pero qué hago yo con eso? En mi casa comimos frutas no se cuántas semanas y hasta a los vecinos les regalé. Todavía hoy no entiendo su regalo”, comentó Carolina.

El comunicador social Darío Machado también tiene una anécdota que contar en relación a los regalos “inútiles” que se suelen entregar.

“Cuando me gradué, cinco personas me regalaron bolígrafos, de los cuales tres regalé al día siguiente. Eran de marca reconocidas y muy costosos, pero me da igual escribir con cualquier bolígrafo”, dice.

“Cuando recibí los bolígrafos me reí y di las gracias, porque uno está bien, ¡¿pero cinco?!”

“Mucha gente me regala cosas inútiles e inservibles porque no conocen mis gustos. En oportunidades me dan cosas que no uso. También me han obsequiado libros de idiomas, de historia y allí están, llenos de polvo”, acota Darío.

Para evitar regalar cosas que no van a agradarle al destinatario, el comunicador suele pensar bien qué va a comprar. “Cuando voy a regalar algo, procuro dar un obsequio que sé que va a gustar, y para asegurarme pregunto a los allegados de esa persona cuáles son sus gustos”.

La estudiante Mariseth Chacón recuerda cuando una amiga le regaló una pulsera. “En realidad no me gustó para nada, pero para que ella no se sintiera mal, la llevé puesta un día a la universidad, después más nunca me la puse”.

Chacón mencionó también que hace unos cuantos años una tía abuela que se llamaba Ledys, le dio de regalo cinco bolívares. “Para no quitarle la ilusión, los aceptaba feliz, pero la verdad es que eso sólo me alcanzaba para el pasaje. Ella creía que me iba a comprar muchas cosas… mi tía no estaba muy consciente de la situación económica del país”, dijo la joven.

Sin sentido
La estudiante Mariseth Chacón, agregó un comentario: “Pienso que la gente regala cosas inútiles (para cada quien) porque están de moda y no se fijan si le va a gustar o no a quien se vaya a halagar. También creo que muchos regalan pensando en ellos mismos, como si el obsequio fuese para ellos, y no piensan en la personalidad de quien le regalan”.

FLORÁNGEL FARÍAS / RAGDELI PERAZA

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