Crisis bancaria

DESDE CARACAS.- Con la detención de Arné Chacón y Ricardo Fernández, y la solicitud a Interpol para que detenga a Pedro Torres, Álvaro Gorrín y otros 27 indiciados, el gobierno ha golpeado a varios peces gordos. Pero no ha establecido responsabilidades en la Sudeban y otros organismos encargados de controlar las manipulaciones bancarias, que vienen de vieja data.

Al parecer, existe en el alto gobierno la voluntad de castigar a los responsables en el sector privado de los hechos de corrupción. Después de todo se trata a una fracción de la burguesía, en relación con la cual el gobierno no tendría por qué tener contemplaciones, menos aún con los elementos de estafa abierta y apropiación sin disimulo de los dineros de los ahorristas, que caracterizan el caso.

Hasta ahora, son numerosos los representantes de la burguesía tradicional, especialmente en el sector agrícola, que han sido sancionados, doblegados o expropiados. No tiene por qué ser distinto con los representantes de una fracción del capital que se dedica a las contrataciones y al suministro de bienes y servicios al Estado, y lo hace, además, muchas veces por medios ilícitos. Este sector social siempre ha existido, con diferentes nombres, dependiendo del gobierno de turno.

Aunque no representa más de 3% del capital que se mueve en el país, es muy visible por el tipo de negocios que realiza y por el exhibicionismo de sus integrantes. Históricamente su conducta tiende a salirse de la horma del zapato, y algunas veces, cuando esto ocurría, se les metía en cintura, con mayor o menor rigor, dependiendo de las complicidades.

En el viejo calendario esto ocurría aproximadamente cada cinco años. Si algo se hacía, aunque no mucho en el pasado, ahora, con un proyecto contrario a los capitalistas, es de esperarse que se actúe con mayor firmeza y decisión.

Sin embargo, siempre hay debilidades, que tienen que ver con el intrincado tejido que se va armando, poco a poco, como las raíces de un árbol en la tierra. Por eso la interrogante es: ¿Se cortará por lo sano? Es cierto que el bisturí tocó carne, pero ¿hasta dónde se llegará, sensata y razonablemente? Esto está por verse.

Pero de lo que sí no puede haber dudas, sobre hasta dónde llegar, es en relación con la necesidad de revisar el funcionamiento de las instituciones encargadas de vigilar las operaciones bancarías y las contrataciones del Estado. Es decir, la Sudeban, el Ministerio de Finanzas y la Contraloría.

Es indispensable establecer responsabilidades en esos organismos por lo que pasó, ya que alguien autorizó actos que no se debieron autorizar.

Y eso desde hace años: Colocaciones bancarias, bonos, compras con sobreprecio, monopolio de suministros. Que un capitalista haya actuado ilegalmente en la búsqueda de ganancias astronómicas, está mal. Pero que un funcionario encargado de controlar, haya dejado pasar todo esto, es más que grave porque liquida al Estado, sea socialista o capitalista.

elepuchi@gmail.com

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