Héroes anónimos realizan actividades para traer alegría en Navidad

PUERTO LA CRUZ.- “Durante muchos años nos han acuñado para esta época del año una frase que reza: ‘Navidad es compartir’. Por mucho tiempo la apliqué sólo con mis familiares cercanos, hasta que hace 12 años -siendo brigadista de Fundambiente-, por casualidad me tocó vestirme de Santa Claus. Ese disfraz cambió para siempre la forma de vivir los días previos a la Natividad del Señor”.

Este año y de forma gustosa Israel Balbás, especialista en control de emergencias, celebró su cumpleaños número 31 rodeado por cerca de 150 infantes que ocupan las áreas de emergencia, hospitalización y oncología, del hospital de niños Rafael Tobías Guevara de Barcelona, con quienes compartió juguetes al compás del característico “Jo, jo, jo” que emite como carcajada a cada paso que da.

“Yo soy solo la parte visible de un grupo multidisciplinario de personas y entes que redefinieron la palabra compartir y decidieron aplicarla con otras personas ajenas a su entorno. La ponen en práctica con quienes más lo necesitan: los desvalidos o aquellos que por diversas condiciones están limitados”.

– ¿Qué es lo más bonito de hacer una labor como la que realiza cada año?
– Durante estos años como Santa he aprendido a apreciar el valor de una sonrisa y lo bonito del agradecimiento humano. Pero lo más increíble es el efecto positivo y benéfico que estos chicos reciben al ver al personaje bonachón que interpreto. La posibilidad de ver cómo sus caritas tristes se iluminan y se llenan de alegría, a pesar del trance por el cual pasa su salud, me hace mejorar cada año mi personaje.

Y es que lo que antes era un traje, un gorro y una deshilachada barba, en la actualidad se convirtió en una seria caracterización acompañada de peluca, maquillaje, anteojos y otra serie de detalles que cuida para hacer más convincente su “actuación”.

“No sólo entrego regalos en el hospital de niños, en conjunto con grupos de personas y entes hago felices con mi personaje a niños del Centro Integral de Apoyo y Mejoramiento Infantil (Ciami), La Casa-Hogar Avanza, eso sin mencionar los colegios”.

Como bono adicional Balbás dista mucho de ser el típico San Nicolás, puede arribar a sus destinos montado en una motocicleta, un caballo, un camión de bomberos o en rapel (un sistema de descenso donde la persona es asegurada por cuerdas que le permiten bajar por superficies verticales), “Me gusta sentir que soy un Santa Extremo”, dijo el padre de tres hijos.

Tres lustros de acción
Durante 15 años Rosario Lomónaco, camarógrafa profesional de televisión, encontró en su trabajo una forma de realizar acción social, que en la actualidad se convirtió en su pasión y el motor de su vida: brindar felicidad a pequeñines enfermos de cáncer, ancianos que habitan en geriátricos y habitantes de barriadas de escasos recursos.

A través de la fundación Silvia León, Lomónaco, sus hijos y un grupo de amigos se dedican a hacer labor social anónima en el Oriente del país, apoyada por sus vecinos, allegados y algunas empresas, que con su colaboración brindan instantes de felicidad a quienes lo necesitan, ya sea en Navidad o durante la celebración del Día del Niño.

“Todo esto se inició en 1994, cuando trabajaba en la Televisora de Oriente (TVO) en un espacio que se llamaba “El Mundo de los Chiquitos”. Durante la Navidad de ese año decidimos hacer una campaña de recolección de juguetes para los niños del hospital Luis Razzeti. La experiencia me llenó tanto que al año siguiente lo organicé por mi cuenta con un grupo de amigos”.

En la actualidad, esta fundación no sólo centra su accionar en los infantes del hospital universitario, sino que también lleva obsequios a los pequeños habitantes del caserío Cerro e’ Piedra (sector cercano al relleno sanitario de Barcelona) y al geriátrico local.

“Durante el año nos gusta realizar actividades de campo, es decir, sacamos algunos muchachos del hospital y los llevamos de paseo a sitios recreativos, a los juegos de Marinos de Anzoátegui o de Caribes de Anzoátegui, según sea la temporada de baloncesto o béisbol, respectivamente”.

– ¿Qué le motiva a proseguir con este trabajo?
– Es una gran bendición vivir estas experiencias, te hacen apreciar mucho más lo poco que tienes, te permiten dibujar una sonrisa y obtener una palabra de afecto de gente a la que no conoces, pero que igual que tú es un humano, ese es el ejemplo que he sembrado en mi familia y en las personas que comparten conmigo esta labor desinteresada.

Fundación Silvia León

Acción compartida
Israel Balbás y Rosario Lomónaco son sólo dos de los muchos héroes anónimos que invierten tiempo y esfuerzo para dibujar una sonrisa en los rostros de los más necesitados. Ambos coincidieron en que esta labor que realizan no sería posible sin el apoyo de un grupo multidisciplinario de voluntarios, que comparten con ellos la responsabilidad de organizar y llevar a cabo estas actividades altruistas.

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