Ejercicio de la libertad

DESDE CARACAS.- De forma paulatina, pero al mismo tiempo sin pausa, se va tendiendo una suerte de cerco a las libertades en Venezuela. La reciente decisión oficial de limitar el horario de los centros comerciales y todas las actividades en estos espacios, es una suerte de vuelta de tuerca en el proceso que estamos viviendo en Venezuela. Imponer un horario restrictivo en los centros comerciales es una muestra de cómo, con decisiones gubernamentales, se nos va quitando la posibilidad de decidir y de escoger libremente lo que haremos o no. La crisis energética es real. Caracas es una excepción, pues los apagones son esporádicos comparados con el resto del país. Sin embargo, cada día se conoce de apagones prolongados en ciudades como Puerto La Cruz o San Cristóbal, y en poblaciones más que apagones, la gente dice que tiene “alumbrones”. La crisis eléctrica, siendo real, no puede adjudicarse exclusivamente al derroche de los venezolanos, tal como lo ha querido sostener el gobierno. Ha sido una irresponsabilidad oficial, en los últimos años, promover el consumo con facilidades para el acceso a electrodomésticos, permisos para la construcción de nuevas viviendas, etcétera, sin que eso haya estado acompañado de inversiones en el sector. Hoy hay mayor consumo, ciertamente, y en buena medida se debe a la expansión económica de los últimos años, producto del boom petrolero internacional; empero tales ingresos no se destinaron a inversiones para ampliar las capacidades de producción de electricidad. La misma irresponsabilidad oficial se observa en materia de vialidad: El gobierno facilitó la compra de vehículos por millones de venezolanos con créditos blandos y a baja tasa de interés, con precios regulados en algunos casos, pero no hizo inversiones importantes para hacer más vías. El resultado es el mismo que en el sector eléctrico, tenemos un colapso.

La ineficiencia oficial quiere ser ocultada con el discurso del derroche. Como en muchos otros campos de la vida nacional, el gobierno incumple con planes y proyectos y las consecuencias termina pagándolas la población de a pie. Esto ocurre con el tema de los centros comerciales. Quienes en su mayoría frecuentan los centros comerciales en Venezuela no son “los hijos de la oligarquía”, como pretende hacer ver el gobierno, pues en realidad quienes tienen poder económico terminan haciendo sus compras en Miami o Panamá; los principales usuarios de los centros comerciales son venezolanos de clase media y baja, que no sólo van a comprar, sino que estos espacios –ante la inseguridad reinante- son una suerte de oasis para pasar el rato, encontrarse con los amigos o familiares o sencillamente caminar y ver tiendas. Tampoco puede perderse de vista que en los centros comerciales hay una enorme oferta de diversión, pues muchos tienen cines, restaurantes, etcétera.

Al limitar el horario de los centros comerciales no sólo se impone un castigo a los comerciantes y empresarios, sino que se afecta principalmente la libertad de elegir de los venezolanos. Es el gobierno el que le dice a la población qué debe hacer, cómo debe hacer y hasta en cuál horario.

Andrés Cañizález

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One Response to Ejercicio de la libertad

  1. MAGNUM dice:

    es increible que solo nos importen los ingresos monetarios, cuando el planeta se esta destruyendo por el uso irracional de los recursos naturales,deberian ser mas concientes y aceptar estas medidas como parte del aporte de los que mas tienen para salvar el planeta

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