Músicos locales valoran el uso de instrumentos electrónicos

PUERTO LA CRUZ / ANZOÁTEGUI.- A finales de 1992 agrupación de rock en español Soda Stereo, la extinta, lanzó al mercado latinoamericano el disco “Dynamo”, un variado compendio de 12 temas en el que el trío argentino (Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio) maduró la inclusión de ritmos electrónicos a sus característicos temas, repletos de guitarras y rockroll.

En el librillo que acompaña a este CD, se podía leer sobre un espacio en blanco, justo entre los agradecimientos y la respectiva identificación de los patrocinantes musicales de la banda, la frase siguiente: “Y La Música donde está? En los Cables?”. Sin autor aparente, esta frase acuñada en una producción de Gustavo Cerati y Zeta Bosio deja una interesante incógnita en el aire.

El auge actual de sintetizadores, midis (interfaz digital de instrumentos musicales) y música remezclada, encriptada en los canales calibración de las cónsolas de audio, llegó para instalarse en la “fisonomía” de los instrumentos tradicionales, que a través de variadas clavijas, micrófonos y cables evolucionaron en su forma y características, para adaptarse a las exigencias de los nuevos tiempos.

Por ello, no resulta nada extraño apreciar sobre la tarima a un Andy González (contrabajista de la Dimensión Latina) que abraza a un delgado contrabajo -cuyas formas sinuosas lucen como las de una pintura cubista de Pablo Picasso-, o a una virtuosa del violín, como la singapurense Vanessa Mae, extrae diversas melodías de un sexy violín transparente, cuyas cuerdas oscilan de forma armoniosa sobre un cuerpo casi invisible, con un brillo semejante al de un cristal de Swarovski.

Ejemplos criollos
Sin ir muy lejos, instrumentos tan criollos como el cuatro dieron un paso más allá de la caja de resonancia de madera y los micrófonos externos, para adentrarse en cuerpos elaborados en fibra de vidrio, mejorados con elementos que evitan el feedback (molesto chillido producido por la interacción de micrófonos y bocinas).

“Un ejemplo de ello es el zuliano Jorge Polanco (integrante de Maracaibo, la agrupación de Huáscar Barradas), quien afianzado en la evolución sonora de su instrumento de trabajo, se pasea a sus anchas como solista no sólo de música venezolana, sino además del Jazz, la Salsa y el Flamenco”, observó Oswaldo Pajares, violinista y director de la Orquesta Filarmónica Metropolitana del Anzoátegui.

Formado en el seno del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Pajares, de 30 años de edad, ha dedicado dos décadas a la ejecución del violín. Por ello y en consonancia con estos tiempos, adquirió un violín eléctrico que alterna con el clásico, según su necesidad.

“Estos cambios no mejoran el sonido, sólo le brindan nuevos matices, otorgan una variante que te permite, por ejemplo, imitar a una guitarra eléctrica. Si así lo deseas, puedes incluirle pedaleras de efectos o de distorsión, que le dan un nuevo matiz a lo que hacen las cuerdas sobre la caja de resonancia”, afirmó.

En lo que respecta a su preferencia, este maestro se pronunció por “el color acústico que brinda el violín tradicional, que a pesar de avance de la técnica no tiene igual”.

Una opinión similar mantiene Eddy García, cuatrista de la banda guanteña Dancing K-Lypso, quien añadió que el uso del cuatro eléctrico depende del tipo de presentación que realizará.

“Nada sobrepasa el color del timbre de una caja de resonancia natural. Su sonoridad la utilizo cuando hay presentaciones con estudiantinas o conciertos de música tradicional. El eléctrico lo utilizo sobre todo para conciertos multitudinarios, en los que hace falta proyectar el sonido”, completó el joven de 29 años.

Nativo del Valle de Guantar , este músico señaló que su cuatro electrónico tiene un grupo de micrófonos especiales, que fueron empotrados en un cuerpo de fibra de vidrio y dos perillas, para regular el volumen y el brillo del instrumento, “Es un gran avance, pero lo clásico es lo clásico”.

Evolución necesaria
Juan Pablo Aroutine, guitarrista de la banda anzoatiguense Planeador y luthier de guitarras señaló que aunque muchos puristas no lo acepten de una forma u otra la música está en los cables. “Es decir para que el vocalista se escuche debe estar conectado a un micrófono y así por consecuencia el resto de los instrumentos una banda en vivo necesita de un sistema de amplificación”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: