Viejos líderes y nuevas caras

DESDE LECHERÍA.- Hay mucha gente angustiada porque no ve verdaderos líderes dentro de la oposición. Unos por viejos y otros por muy jóvenes.

Los primeros vienen de partidos que ya gobernaron y arrastran sombras de corrupción o mal desempeño.

Los jóvenes no logran despertar la confianza necesaria porque es poco lo que tienen que presentar, les falta la experiencia que da el batallar con la vida, son “puro pico” y no se sabe si cuando lleguen al poder les pasa lo mismo que a Chávez, que se pasó de sabio y ahora no sabe absolutamente nada del arte de gobernar, que consiste en “procurar la mayor suma de felicidad a su pueblo”, el cual está sufriendo la falta de agua, electricidad, seguridad, alto costo de la vida, etc., después de soportar 11 años de un socialismo derrochador y camorrero, discurseador e ineficiente, dentro y fuera del país.

Es posible que al joven le sobre la energía que le falta al viejo, pero lo importante es la voluntad y disposición de lograr el objetivo social que se persigue.

Manejar gente es lo más difícil e ingrato que existe; sin embargo, con los bueyes que hay es que vamos a arar.
Quien se proponga cambiar nuestra manera de ser, está perdiendo su tiempo, el líder no puede pretender que su manera de pensar sea la única, la verdadera. El
endiosamiento es chocante y repulsivo.

La guerra de la independencia se ganó triunfalmente porque el pueblo acompañó a sus dirigentes, aún a costa de grandes sacrificios y porque el ideal aceptado por todos era uno solo: Luchar por la libertad de la Patria, y no por darle glorias a Bolívar. “Mi mayor gloria es el título de Libertador”, y no aceptó ser presidente vitalicio de ninguno de los países libertados; tampoco les impuso un gobierno personalista, y siempre que pudo entregó cuenta de sus actuaciones al Congreso que legítimamente representara la voluntad popular.

Humildemente pedía permiso y esperaba el consentimiento de los diputados para emprender nuevas acciones. O sea que siempre marchó de la mano con su pueblo.

Por eso es que los diputados tienen que ser los mejores representantes del pueblo y los vamos a elegir este año para conformar la nueva Asamblea Nacional.

No importa que sean viejos o jóvenes, porque no van para una competencia deportiva; lo que se requiere es que sean oradores de sangre saliente, con la mente despierta, el pico y las espuelas bien amolados, porque van para un campo de batalla verbal, a pelear por los derechos constitucionales de los venezolanos y, de ñapa, a meter por el aro al inquilino de Miraflores, que mucha falta le está haciendo.

Está muy bien, pues, que los líderes, jóvenes y viejos hayan conformado una mesa unitaria para ponerse de acuerdo en la estrategia a desarrollar este año electoral; porque es vital quitarle a Chávez el dominio de la Asamblea Nacional, pues no es legítima ni representativa… ¡Que Dios los ilumine y puedan dar un buen ejemplo de desprendimiento personal!

Félix Arana

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