Ravell y Globovisión

DESDE CARACAS.- Ahora que Alberto Federico Ravell no es el director general de Globovisión, conviene detenerse en un punto neurálgico cuando se discute el rol de este medio de comunicación.

Fue, desde mi perspectiva, un error político que un canal de 24 horas de noticias y opinión pasase a ser solamente expresión de un sector opositor, cuando justamente por la naturaleza de su emisión podía contribuir decididamente a la configuración de un centro político democrático, visibilizando a actores políticos, sociales y hasta empresariales ajenos a la lógica polarizante, lógica –además- que promueve el gobierno porque le lleva agua a su molino.

Es el gobierno el que se beneficia de la discusión maniquea producto de la polarización. No es un asunto de mi propia cosecha, buena parte de los estudios de opinión de los últimos años reflejan una necesidad que cobra urgencia en un año electoral: se trata de construir una nueva mayoría política, que también se va a alimentar de chavistas descontentos para poder ser mayoría, sino, eso que conocemos como oposición quedará condenada a ser minoría. La idea de un nuevo centro democrático, por cierto, la ha desarrollado muy bien Antonio Gil Yepes, presidente de la empresa Datanálisis.

Volvamos a Ravell. Si bien desde una valoración política, con un pie en la Venezuela de hoy, ser la voz de la oposición más dura no era lo mejor para Globovisión; por otro lado, desde la perspectiva de principios de la libertad de expresión y –especialmente- el derecho a la información, resulta válida la posición editorial de este medio bajo la dirección de Ravell. Por esa razón, sencillamente, hemos salido a defender su derecho a emitir libremente y que sea el ciudadano de este país el que pueda escoger, también de forma libre, por cuál canal informarse. El origen político de la libertad de expresión como derecho humano fundamental tiene que ver justamente con la posibilidad de ejercer la crítica pública contra quienes tienen el poder. Ravell, en su rol de director del canal Globovisión, no hizo una cosa diferente durante la última década; por eso hemos cuestionado de forma repetida las acciones del gobierno, que como hemos evidenciado en otras columnas ha señalado diversos mecanismos, que finalmente buscan castigar a este medio por su línea editorial. Esto es algo inaceptable.

No era secreto que el gobierno quería la cabeza de Ravell. El propio Ravell, en su conferencia de prensa del 18 de febrero, dejó sentado que era su cabeza la que pedía el alto gobierno que comenzó a presionar a uno de los accionistas del canal. Visto el asunto desde ese punto, entonces el gobierno logró uno de sus objetivos: ya Ravell no maneja la línea editorial de Globovisión. Cualesquiera que hayan sido las razones que finalmente provocaron la ruptura interna de los socios de este canal, el gobierno se ha apuntado un tanto y ha logrado un aprendizaje en su proyecto de alcanzar un control y hegemonía sobre la información y la comunicación masiva. Se han perfeccionado, en Venezuela, lo que la jurisprudencia interamericana de derechos humanos cataloga de mecanismos indirectos para cercar la libre expresión de las ideas y el pensamiento.

Andrés Cañizález

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: